El asesino de las postales, buen misterio y dilemas morales

El asesino de las postales

El asesino de las postales

El asesino de las postales es un thriller de Netflix, con un buen misterio que te hará dudar de tu percepción. 

Se trata una historia de asesinato en serie, en la que el padre de una de las victimas, un investigador, hace todo lo posible por encarcelar al asesino de su amada hija. En medio de la trama, vienen algunos debates sobre la moral, los traumas, la libertad y el arte.

 

Kanon y las pistas del asesino

El filme da inicio con el asesinato de la hija de Konan, la cual estaba celebrando su luna de miel con su esposo, en un viaje por toda Europa. Las únicas pistas al respecto son:

 

  1. Una postal que fue enviada a un periodista justo antes del crimen.
  2. La posición en la que se encontraron los cuerpos, que imitaban una obra de arte.

 

Es debido a estas dos características que inmediatamente son señalados como las víctimas de un asesino en serie. Konan hace todo lo posible por unirse a la investigación, sin embargo, al ser un pariente directo de una de las víctimas, se le es negada la participación. Aun así, no se rinde, y sigue investigando por su propia cuenta. 

En medio de esto, se ve viajando a varios países, intentando obtener alguna pista. Lamentablemente, nadie parece dispuesto a cooperar con él. Al menos, hasta que llega a Alemania.

Allí, el policía, si bien no está dispuesto a revelar mucho por las normas estrictas, si ayuda a Kanon mostrándole las fotografías de la escena del crimen. Además, afirma, de manera un poco indirecta, que le hará saber si halla algo.

 

Mat y Silvia, posibles víctimas

Por otra parte, conocemos a Mat y Silvia, una pareja de recién casados que viajan en tren. Ellos se encuentran con cierto hombre, alguien ruidoso, de aspecto fuerte, que se acerca a ellos constantemente, casi acosandolos, pese a la clara incomodidad de ambos. 

Con un poco de suerte, esta pareja logra escapar, bajándose en la primera estación, para que no puedan seguirlos. Desde ese momento, no podemos hacer más que sospechar de ese hombre, que se acercó de una manera tan directa y ruda. 

La historia de Met y Silvia se va mostrando paralelamente con la de Konan y su investigación, casi como si fuera a contra reloj, en la espera de que él pueda salvarlos. La tensión crece a medida que está pareja se acerca más al hombre misterioso, quien se vuelve a cruzar con ellos por casualidad.

Ya sea por un sentido de vergüenza, por dejarlo solo antes, o por timidez, la pareja es incapaz de decir que no a este extraño, cuando los invita, junto a su esposa, a un recorrido por la ciudad. Aunque, ciertamente, lo que más sorprende no es el que acepten de manera tan simple, sino la tranquilidad con la que se comportan el resto del camino.

El asesino de las postales, un buen misterio y dilemas morales

Las pruebas de Konan

Es gracias a su viaje a Alemania que descubre lo más importante, la adicción del asesino por dejar a sus víctimas como una especie de obra de arte. De esta manera, sabiendo por una postal que le llegó a una periodista, ahora sabe a dónde irá el asesino, y dónde estará, aunque sea por unos momentos.

A partir de entonces, luego de contarle la pista a la policía, dan con una pareja que aparecen encapuchados en la exposición, y que, justamente, fueron a ese país después del asesinato el Alemania. Al tratarse de la pareja conformada por el hombre que acosaba a Mat a Silvia, y su esposa, que llegó por separado, en avión, esperamos lo peor.

La policía hace todo lo posible por localizarlos, a la vez que se nos muestra la historia de Mat y Silvia, quienes, estando ahora más cómodos con el hombre del tren y su esposa, aceptan ir a una isla lejana, que suele estar bastante sola en estas fechas.   Para cuándo la policía al fin da con ellos, Mat y Silvia ya se han ido, y la otra pareja, son las víctimas.

Rápidamente logran dar con Mat y Silvia, pero, por desgracia, no hay ni una sola evidencia real que los señale. Ambos afirman haberse ido antes, y Silvia cuenta con varias facturas que coinciden con las fechas de los asesinatos, por lo que no podría haber estado allí.

Kanon está cada vez más desesperado por conseguir pruebas, sobre todo ahora, que sabe quienes son los asesinos, pero no pueden encarcelarlos. Por si fuera poco, la única persona que dice querer ayudar de forma directa, una de las periodistas, en realidad solamente lo utiliza para hacer un artículo sobre él. 

 

La historia de Mat y Silvia

Hasta cierto punto, es un tanto decepcionante la forma en que se revela, para los personajes, el pasado de Mat y Silvia, puesto que cómo espectadores lo sabemos desde mucho antes. 

Con la ayuda de la esposa de Kanon, que investiga al padre de Mat, sabemos que Mat y Silvia en realidad son hermanos, razón por la que su amor es prohibido. Al no poder casarse, toman venganza de las parejas felices que sí pueden hacerlo, usando como medio su conocimiento en el arte, que les había inculcado su padre.

Aunque la película sabe muy bien cómo jugar con el misterio, por momentos se siente un tanto pesado, al darnos una revelación tras otra. Antes de que terminemos de entender sus motivos, nos dicen que, en realidad, son adoptados, así que su amor nunca fue prohibido en primer lugar, simplemente, era la presión de su padre.

 

¿Vale la pena «El asesino de las postales»?

El asesino de las postales es el tipo de película que te mantiene pegado a la pantalla, no llega a ser aburrida en ningún momento. Es un filme muy recomendable, sobre todo si te gustan los casos de asesinatos planeados, y con mensajes de fondo.