La mujer en la ventana, un buen thriller psicológico

La mujer en la ventana

La mujer en la ventana

Entre las mejores películas de suspenso de este año llega La mujer en la ventana, una película que a más de uno llegó a confundir, pero aun así, logró mantener la atención del espectador en todo momento.

Sin duda, casi siempre las películas que abordan temas psicológicos suelen llamarnos mucho la atención, ya que rompe con las barreras de lo que es real, y lo que no, sin caer en la fantasía o la ciencia ficción. En este caso, la película La mujer de la ventana es entretenida, interesante, e intrigante. 

 

La trama

Seguimos la historia de la Dra. Ana Fox, quien vive en un apartamento junto a su gato, con un inquilino en el sótano, y llamadas constantes de su esposo, con quien se relaciona desde la distancia por varios asuntos, entre ellos, la agorafobia de Ana. Recordemos que la agorafobia es el miedo a lugares abiertos o concurridos, y sus síntomas pueden causar ataques de pánico debido a la ansiedad. Por esto, Ana nunca sale de la casa, dependiendo de su inquilino para que haga las tareas que requieran salir, como botar la basura, traer algo de afuera o poco más. 

La trama se centra en la familia que acaba de mudarse frente a Ana, de los cuales, el único hijo, Ethan, llega a la casa de Ana a regalarle una vela que le envió a su madre, mientras se presentaba. Rápidamente se vuelven cercanos, debido al hecho de que el chico, un adolescente, parece tener algunos problemas, y Ana, como psicóloga infantil, no puede ignorarlo, y siente la necesidad de ayudarlo y apoyarlo.

Todo comienza a torcerse con la llegada de la madre de Ethan, quien muestra señales de ser abusada por su esposo. Ante los problemas de estas dos personas que empiezan a caerles bien a Ana, ella hace lo posible para protegerlos a su modo, escuchando a Ethan y brindándole un lugar seguro, así como miente al padre de Ethan, negando que su esposa la había visitado.

Además de esto, si desconfianza con el padre abusivo de Ethan la llevan a comenzar a espiarlos, para asegurarse de que todo está bien, lo que la lleva a ver la muerte de la madre de Ethan, lo que la impacta, y lleva a intentar enfrentarse al hombre. Esto termina muy mal, ya que su enfermedad no le permite ni siquiera cruzar la calle. 

Poco después, descubrimos que en realidad, Anna tiene alucinaciones, razón por la cual cree haber visto el asesinato, cuando en realidad, la madre de Ethan no solo está viva, sino que no es la misma persona que ella había visto, o creído ver. A partir de entonces tanto Ana, como el espectador, pierden la noción de lo que es real, y lo que no, intentando saber la realidad detrás de lo que ocurre. ¿Son todos sus recuerdos alucinaciones, o realmente pasó algo?

Un punto a favor en la película, es el que nos muestran cómo, en la mayoría de casos en los que el afectado es una persona con trastornos, los policías no se toman en serio su testimonio, o directamente lo ignoran, bajo el pensamiento de que son “solo alucinaciones”. A pesar de todo esto, Ana sigue buscando la verdad, obsesionada con la idea de que todo lo que vio no pudo ser una simple alucinación, por lo que sigue espiándolos.

Cada vez se siente peor, pues es tratada como loca por todos, su inquilino quiere irse por el trato, Ethan ya no viene a verla para buscar su ayuda, y lidia con la muerte de su familia, a quienes creía vivos. En esta situación, al igual que como pasa con muchas personas que sufren este tipo de traumas, ella busca acabar con su vida, pensando que es su único escape posible. 

Al fin vemos la verdad detrás de todo esto, el encubrimiento, la psicopatía, e incluso los fetiches, todo en su momento perfecto, dando paso a la intriga y el suspenso, permitiendo que el espectador entre en la atmósfera creada por esta película.

La mujer en la ventana

Sentir que enloqueces

Una de las peores cosas que puede pasarle a una persona con problemas de memoria, y/o alucinaciones, es darse cuenta de que las padece, de que su mente se encuentra en un completo caos, al punto en que no puede valerse por sí mismo. Con Ana ocurre esto, pues si bien la vemos al inicio muy bien, con apenas unos problemas por salir, en el resto de la película la vemos enloquecer, sentir la desesperación y el temor que significan el enterarse de que nada fue real, y sobre todo, que ha sido su culpa.

 

La agorafobia

Durante el filme podemos ver sus síntomas, pero ¿de dónde vienen? Un accidente lo puede tener cualquiera, provocando un gran shock, pero aun así, sigue siendo una enfermedad casi desconocida. Esto es porque no es una respuesta usual por parte del cerebro, pero aun así, la enfermedad es muy grave como para curarla.

Si  es así, ¿por qué la vemos feliz y relajada después? Esto es algo que le pareció un poco raro a muchos, y que no se esperaba en aquel entonces. Sin embargo, también nos han dado a entender que pasaron varios años antes del final, lo que le permitió sanar a su ritmo, al punto en que ya no teme a nada.