Pasajeros, al borde de la soledad y el estocolmo

Pasajeros

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La soledad puede llevarnos a extremos de los que no nos creíamos capaces, y eso está perfectamente retratado en este filme. Pasajeros, nos cuenta sobre las decisiones tomadas por alguien condenado a pasar su vida en soledad, que ha hecho todo lo posible para volver a su estado natural, pero se queda sin más opciones.

Siendo una película de ciencia-ficción, con el romance como medio para la trama, es sorprendente lo bien construidas que están las opiniones y acciones de cada personaje, mostrándonos la desesperación, negación y conformismo, en una cinta que resulta muy entretenida.

 

Resumen

Despertarnos más temprano de lo esperado no suele ser un problema, normalmente pensamos “¡Bien! 5 minutos más”, o por el contrario, nos decidimos a levantarnos de una vez, para aprovechar el tiempo extra. 

Lamentablemente para Jim, nuestro protagonista, no se trata de 5 minutos, ni dos horas de tiempo extra, sino de 90 años. Jim se encuentra en una enorme nave espacial, con destino a otro planeta, donde cada persona podrá iniciar desde cero, luego de un viaje de 120 años, lo que significa, que para cuando lleguen, todos sus conocidos habrán fallecido.

Es un viaje sin vuelta atrás, para personas que estén completamente seguras de lo que desean. Normalmente, la tripulación sería despertada unos pocos meses antes de llegar al planeta, para disfrutar de un “crucero” espacial, mientras se conocen y preparan para el aterrizaje, pero, por un error, Jim es levantado solo 30 años después de invernar, por lo cual, se encuentra completamente solo, en esa enorme nave.

Desde que se da cuenta de que es el único despierto, inmediatamente va a buscar una manera de arreglar su cápsula de hibernación, para así poder seguir su viaje sin más contratiempos. Por desgracia, nada de lo que hace funciona, la cápsula no tiene reparación, y él comienza a desesperar.

Sabe que, para cuando los demás despierten, él estará muerto. Sin más ideas, se refugia en la bebida, hasta que un androide le aconseja que deje de preocuparse por sus problemas, y se concentre en gozar de las oportunidades que se le ofrecen.

Es así como comienza a pasar sus días disfrutando de todas las atracciones a su alcance en la nave, jugando, yendo a restaurantes, nadando… Esto logra distraerlo durante cierto tiempo. Pero, poco a poco todo esto lo va cansando. No hay nada que la nave pueda ofrecerle para calmar su soledad.

Llega a pensar en suicidarse, intentándolo, pero él no cuenta con el valor para hacerlo aún. Entonces, comienza a conocer a la tripulación, mediante todos los datos almacenados en la nave.

Jim descubre a una chica, Aurora, de la que queda enamorado. Comienza a pensar en desactivar su cápsula varias veces, aunque sabe que esto está mal.

El día en que al fin se decide a despertarla, inmediatamente se arrepiente, se reprime por arruinarle la vida, pero aun así, guarda el secreto, y se enfoca en pasar tiempo con ella.

Por supuesto, Aurora se toma muy mal lo de la “falla” de su cápsula. No desea estar sola con un tipo que no conoce durante 90 años, por ello, pasa por el mismo duelo que pasó Jim. Con el paso de los días, su relación con Jim se va haciendo más cercana, y él se esfuerza mucho en hacerla feliz, haciendo que se olvide de su situación.

Aurora, ignorante de quién la despertó realmente, se enamora de Jim, el único humano disponible, que es bueno con ella. Su relación crece, hasta volverse formal, y es justamente en su mejor momento, que toda esta fantasía se acaba.

Por un error, Aurora se entera de la verdad, lo que la hace odiar intensamente a Jim. Su desesperación y sentido de traición es tan grande, que llega a visitarlo una noche, solo para golpearlo mientras duerme. Ella está decidida a no perdonarlo, y pasar el resto de sus días sola.

Es en este momento en que se da la verdadera relación de “víctima y agresor”, pues aunque Jim siempre la respeta y hace lo posible por su felicidad, nada de eso cambia el hecho de que la haya despertado, quitándole su oportunidad de tener una vida. Nadie sabrá de ella hasta después de su muerte, cuando su claro deseo, era poder ser la primera persona en viajar de ida y regreso a la tierra, escribiendo sobre su experiencia, dejando a todos atrás. 

Aquí llegamos a la última parte de la historia, la que trata más activamente la ciencia-ficción. Un día, el capitán se despierta, debido a las constantes fallas de la nave, y con ello, los personajes descubren el estado crítico de la nave. 

Los tres hacen lo posible para reparar los fallos, sin embargo, el capitán terminó falleciendo, por la manera tan abrupta en que fue despertado, dejando a Aurora y Jim con el peso de reparar la nave, y salvar a los pasajeros. 

Aunque Aurora sigue odiando a Jim, acepta ayudarlo, ya que sabe que su vida depende de ello. Por desgracia para ellos, la única forma de reparar la nave, es poniendo a uno de los dos en peligro. Jim se ofrece, pero las cosas se salen de control.

Aurora, viendo que la vida de Jim pende de un hilo, le confiesa su amor, saliendo de la nave, para salvarlo. Ambos logran volver, y es hasta entonces que Jim le cuenta, que descubrió la manera de hacerla dormir de nuevo, aceptando pasar sus días en soledad, para que ella sea feliz.

Y justo cuando la película nos hace pensar que tomaron la decisión correcta, vemos que Aurora sigue en la nave, pasando el resto de sus días con Jim.

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El Estocolmo

No es como si el personaje Aurora tuviera realmente la culpa de querer tomar esta decisión, aun sabiendo que significaba pasar el resto de su vida con una sola persona (lo que puede traer problemas por muchísimas razones, y causar problemas mentales).

El hecho de pasar de un momento de shock, al ser despertada, para luego crear una dependencia afectiva con la persona que, sin ella saberlo, causó su sufrimiento. Y luego, al ver que odiar no lleva a nada, sintiéndose cada vez más sola, y llegar al punto de ver a la única otra persona al punto de la muerte… Era imposible que no sintiera la necesidad de mantenerlo con vida, quedarse con él, y negarse a pensar más a través del odio.

Es por estas razones que no es capaz de verse hibernando de nuevo, para ella, la opción de vivir en esa colonia, hace rato que se había perdido. Su mente buscaba una solución a su problema actual, y lo resolvió con el apego emocional. 

Aunque la película nos pinta un final feliz, es poco probable que hayan logrado vivir a punta de amor y cariño. Completamente solos, las peleas, conflictos, y el sentimiento de culpa, siempre estarían presentes, pero aun así, ninguno de los dos serían capaces de separarse. El destino de Aurora, lamentablemente, se resumió en una historia del síndrome de Estocolmo, disfrazada de amor.