Splice experimento mortal, jugando a ser dios

Splice experimento mortal, jugando a ser dios

Splice experimento mortal

La película Splice experimento mortal es uno de esos filmes de ciencia ficción que, más que una historia de horror, pareciera ser una advertencia sobre lo que se debe, y lo que no se debe hacer. En este caso, el tema principal es la creación de nuevas especies con un propósito, lo que lleva a los protagonistas a cometer un grave error.

 

La trama

Seguimos la historia de Elsa y Clive, una pareja de científicos que se encargan de un nuevo e importante proyecto, la creación de una nueva especie. Esto, por supuesto, no se hizo de esta forma por puro capricho, sino porque la empresa farmacéutica que los contrató busca desarrollar medicamentos capaces de luchar contra las enfermedades que aún no disponen de una cura.

Para cuando la película da inicio, esta criatura ya existe y ha logrado mantenerse con vida, el experimento se desarrolla tan bien que se disponen a crear una segunda criatura que sea su compañera. Hasta aquí, todo es perfecto y bueno, con ambos científicos mostrando sus resultados con mucho orgullo, a la espera de que se les permita comenzar el siguiente experimento, mezclando el ADN humano con el animal. 

Lamentablemente, se les prohíbe seguir con ese experimento, ya que el objetivo de la empresa es concentrarse en la creación de las medicinas, lo que es perfectamente entendible, pues lo importante es salvar las vidas de sus pacientes/clientes, no jugar a crear seres al azar.

Elsa y Clive no estuvieron del todo de acuerdo con esto, ya que se sentían como si se les estuviera negando algo para lo que trabajaron incansablemente, a pesar de que su trabajo real siempre fue la medicina. Luego de esto, no les queda más opción que colocar a todo su equipo a comenzar la sinterización de las proteínas y otras sustancias de la criatura.

Lo malo comienza con una serie de malas decisiones, entre ellas, el desobedecer a sus jefes, para así hacer el experimento de cruce humano, a escondidas de todos. Esto inicia en realidad como un pequeño acto de rebeldía, con el cual planean averiguar si tan siquiera es posible hacer lo que desean, sin embargo, una vez llegados a ese punto Elsa comienza a presionar más y más a Clive, para que termine el experimento, permitiendo a esta nueva criatura nacer.

Claro que, una vez con vida, Elsa se vuelve más temperamental, afirmando que no puede permitir su muerte, que necesitan estudiar a la criatura, aprovechando lo rápido que está crece, para documentar la totalidad de su vida. Clive no parece tener más opción que aceptar lo que Elsa le exige, puesto que es cómplice en todo esto. Realmente la criatura no parece ser mala en un inicio, completándose como una niña pequeña y tranquila, pero al crecer va aprendiendo, de mala manera, las cosas a su alrededor, entre ellas, el amor, la sexualidad y el resentimiento.

 

La ética

En esta película se juega mucho con lo que es la ética moral y profesional, tomando como base los típicos debates sobre si se debería usar los genes humanos para segundos propósitos, como la clonación, o como es en este caso, la fusión de otras especies con la humana. Esto saca a relucir el antiguo, y hasta hace relativamente poco discurso sobre cómo es un pecado el alterar la creación de dios, ocasionando su ira, esto es un debate que ha logrado frenar en más de una ocasión el avance científico, al prohibir medir los resultados y darles una utilidad. 

 

La psicología de Dren

Splice experimento mortal

Dren nace sin ser parte de ninguna especie, no hay nada ni nadie parecido a ella y, si no fuera por su apariencia que se va tornando cada vez más humanoide, a excepción de sus piernas y falta de cabello claro, su forma de expresar sentimientos y crear vínculos afectivos con sus “padres”, entonces probablemente no hubiera logrado vivir tanto tiempo.

Ella se adapta muy rápidamente a todo lo humano, su lenguaje, que aunque no lo logra hablar, si logra entenderlo y leerlo, las emociones, el razonamiento, e incluso los problemas mentales generados por su tipo de crianza. Ella pasa toda su vida encerrada, sin poder conocer más que a Elsa y Clive, por lo que tiene el deseo y la curiosidad de salir a conocer lo que hay afuera, y al no lograrlo, comienza a guardar rencor hacía Elsa, ya que considera que ella es la mala, la que le prohíbe vivir, algo muy parecido a la rebeldía adolescente.

De hecho, lo peor de su personalidad lo podemos comenzar a ver a este punto, cuando empieza a comportarse fría y sin sentimientos cuando está molesta, atacando con base en sus instintos y emociones, como cuando asesina a su propio gato para asustar a Elsa, o cuando intenta directamente matarla. Por el contrario, se muestra enamorada de Clive, que a estas alturas ya se ha encariñado con Dren, a pesar de que de pequeña intentó matarla muchas veces.

Entre Clive y Dren las cosas se salen de control cuando este se deja llevar por la emoción y termina teniendo relaciones con ella, lo que ciertamente es una escena inquietante al no ser Dren humana. Aun así, Dren no llega a ser realmente malvada sino hasta que Elsa, estando furiosa por lo que había sucedido, decide atarla y cortarle la cola como castigo, diciendo que lo hace por el peligro que representa. 

Luego, el cambio del sexo de Dren se genera, volviéndose mucho más agresivo, actuando solo por instinto y odio, asesinando a todos y abusando de Elsa, quien luego queda embarazada del primer híbrido. Podemos decir que este es el final de Dren, pero su especie tiene la oportunidad de sobrevivir. Con todo esto, aunque a Dren se le pinta un poco como la mala por ser una criatura extraña, la verdadera culpable de todo es Elsa, quien se encaprichó por Dren, dejando todo lo demás de lado, causándole tanto sufrimiento por algo que Dren hizo sin siquiera saber que estaba mal.